Maté la melena un martes al mediodía. Me llenó de melancolía
mirar la mata -que hace minutos era mía- yacer muerta sobre el mármol. Más de
mil días mirándola crecer. ¡Mierda, mierda, mierda! Maldije mi repentina
madurez, mi mediocre afán por molar. Me vino a la mente Marta, mi mujer, su
madre la militar, me vinieron muchos más a la mente. Pagué las monedas al
maldito que me masacró y salí mudo de esa monstruosa barbería. Me fui marchando
con la mirada implorando un milagro, y sin mencionar la más mínima palabra, me
dije mentalmente: menos mal que todos moriremos.
23.5.15
27.3.15
El poeta que un día no tenía versos.
En
los senderos no transitados,
en la vegetación que crece en los márgenes de las charcas,
fugitivo de la vida ostentosa,
de todas las normas promulgadas, de los placeres, ganancias, convenciones
a los que durante mucho tiempo he ofrecido sacrificios para alimentar mi alma,
son claras para mi ahora las normas aun no promulgadas,
es claro para mí que el alma,
que el alma del hombre por el cual hablo se regocija aquí, solo, lejos del bullicio del mundo,
para regalarme el verso que ahora les canto
desde una fisura en el océano
(enorme masa de agua que también es mía, pues respiro bajo el agua).
¡y también soy todos ustedes!
Yo soy el poeta que un día no tenía versos.
soy lo que callo y también el camino que invento cada día,
soy los ojos que vienen llegando,
la luz de la mañana a través de mi cortina desteñida,
y también soy las partículas de aire que flotan en mi cuarto,
y los trocitos de mí que recojo al despertar.
Los gatos llegan a mi puerta,
se trenzan entre mis piernas desnudas para recordarme que los debo alimentar,
Pero….y si no los alimentara, ¿acaso seguirían viniendo a mí?
Y si no te amara, ¿acaso me seguirías eligiendo?
Soy el recorrido incansable de mi conmoción,
Soy mis sentidos…. sí, eso soy por encima de todo.
Y también soy el asfalto de la mañana, el cielo azul del mediodía en la ruta, y el bostezo de la noche que me engulle,
y al cual le alzo los brazos como un niño.
Soy ira, rabia, fuerza y furia. Soy grito aullador.
No soy violencia,
ella no me puede reconocer,
mi cuerpo nunca la ha convocado, y si un día me encontró,
me atravesó como un cardumen,
pues yo además floto, bajo el agua, sobre el aire o en la ciudad nocturna.
Yo soy el poeta que un día no tenía versos.
en ambos estoy yo.
No hay nada ni nadie que pueda evitar mi vagar,
yo no construyo ni intento recordar quien fui, no asumo grandes responsabilidades, ni tengo mayores ambiciones,
yo reduzco todo a una simple forma de existir,
imitando un tronco en la corriente,
un gorrión en la ciudad.
Yo no envidio al sol, pues sus rayos solo abrazan la superficie,
yo ilumino lo que existe bajo tierra.
No admiro a la luna, cuya luz es vencida por el alba,
yo vivo el día con la luna en la mirada.
que hoy empieza a existir gracias a mi soledad y a mi silencio,
gracias a estas manos que hacen de tripas corazón y palabras ordeñan,
Yo soy el poeta que escribe, rescribe, se enfada, se frustra, y mira por la ventana
orgulloso cuando marca el punto final.
Yo soy el poeta que un día no tenía versos.
en la vegetación que crece en los márgenes de las charcas,
fugitivo de la vida ostentosa,
de todas las normas promulgadas, de los placeres, ganancias, convenciones
a los que durante mucho tiempo he ofrecido sacrificios para alimentar mi alma,
son claras para mi ahora las normas aun no promulgadas,
es claro para mí que el alma,
que el alma del hombre por el cual hablo se regocija aquí, solo, lejos del bullicio del mundo,
para regalarme el verso que ahora les canto
desde una fisura en el océano
(enorme masa de agua que también es mía, pues respiro bajo el agua).
¿Quién
es misterio y duda? ¿Quién el salto al vacío?
¡Ese
soy yo!¡y también soy todos ustedes!
Yo soy el poeta que un día no tenía versos.
Soy
hombre y agua rodando por la ciudad,
soy
plástico, ladrillo, brea, madera, y tela secándose al sol,soy lo que callo y también el camino que invento cada día,
soy los ojos que vienen llegando,
la luz de la mañana a través de mi cortina desteñida,
y también soy las partículas de aire que flotan en mi cuarto,
y los trocitos de mí que recojo al despertar.
Los gatos llegan a mi puerta,
se trenzan entre mis piernas desnudas para recordarme que los debo alimentar,
Pero….y si no los alimentara, ¿acaso seguirían viniendo a mí?
Y si no te amara, ¿acaso me seguirías eligiendo?
Soy el recorrido incansable de mi conmoción,
Soy mis sentidos…. sí, eso soy por encima de todo.
Y también soy el asfalto de la mañana, el cielo azul del mediodía en la ruta, y el bostezo de la noche que me engulle,
y al cual le alzo los brazos como un niño.
Soy ira, rabia, fuerza y furia. Soy grito aullador.
No soy violencia,
ella no me puede reconocer,
mi cuerpo nunca la ha convocado, y si un día me encontró,
me atravesó como un cardumen,
pues yo además floto, bajo el agua, sobre el aire o en la ciudad nocturna.
Yo soy el poeta que un día no tenía versos.
A
todos ustedes acepto, porque en todos me reflejo,
quien
se acerca y quien me observa de lejos,en ambos estoy yo.
No hay nada ni nadie que pueda evitar mi vagar,
yo no construyo ni intento recordar quien fui, no asumo grandes responsabilidades, ni tengo mayores ambiciones,
yo reduzco todo a una simple forma de existir,
imitando un tronco en la corriente,
un gorrión en la ciudad.
Yo no envidio al sol, pues sus rayos solo abrazan la superficie,
yo ilumino lo que existe bajo tierra.
No admiro a la luna, cuya luz es vencida por el alba,
yo vivo el día con la luna en la mirada.
Yo
soy el poeta que un día no tenía versos.
Y
voy cantando mi canción,
Inventando
la palabra, escribiendo el libro que hoy empieza a existir gracias a mi soledad y a mi silencio,
gracias a estas manos que hacen de tripas corazón y palabras ordeñan,
Yo soy el poeta que escribe, rescribe, se enfada, se frustra, y mira por la ventana
orgulloso cuando marca el punto final.
Yo
soy el poeta que sale a la calle con las hojas bajo el brazo, recién nacidas,
dejándolas
por los rincones de la ciudad.Yo soy el poeta que un día no tenía versos.
25.1.15
Todavía me gusta leerte
La muerte se suicidaba en vos
todos los días, así nos dijiste, o así creí entenderte, pues tus palabras
siempre fueron una especie de broma de las que nos reíamos todos menos vos. Vos
simplemente sonreías. Yo te veía, te veía cuando nos sentábamos los dos en tu
balcón de la 11 calle, y también cuando en la sala nos separaban todos
esos cuerpos ruidosos, siempre te veía como la mancha de tinta que sos en mis
ojos.
Hoy justamente regresé a casa
tras una larga jornada en la calle, otra batalla más del mundo. Pero que te voy
a contar si vos eras ese lugar al que yo llegaba cada tarde, amarrando mi barca
a tu muelle. No sé por qué te fuiste, lo he pensado mucho pero creo que nunca
hay motivos para irse, simplemente nos vamos. Hoy llegué a casa como te decía,
sin ya poder amarrar nada a nada, con el único deseo de sentarme en el sillón y
leerte, a veces todavía tengo ganas de leerte, no porque te extrañe, sino
porque simplemente todavía me gusta leerte.
Dejaste de escribir este
cuaderno borrador que llamabas la ciudad aparte, y así, con tu partida te
llevaste también la luz que iluminaba tu Guatemala, y la cual ahora es mía
aunque no sepa cómo acariciarla, aunque tu partida me haya revelado que solo
puedo andar con torpeza por la ciudad sin luz. Me tendré que curar me digo, la
zona 1 deberá enterarse de que yo no soy vos, y que vos seguirás brillando como
un miembro amputado.
Dejé el bolso junto a la puerta
y fui al baño a lavarme las manos. Luego me senté y te leí. Sí, hiciste bien en
irte de aquí, yo tampoco sé porque sigo, tal vez porque alguien siempre debe
permanecer para que otro se vaya, no lo sé. Deliro. Nunca regresaste. Y creo
que hiciste bien, aquí casi todo sigue igual. Aquí la penumbra permanece, igual
ya lo sabes, pero de todas maneras te lo cuento.
9.1.15
Inventando la Palabra
Amigos palabreros,
Les escribo para hacerles llegar la noticia de que esta bitácora
literaria, la cual afortunadamente no es ajena al paso del tiempo y sus mentises,
ha decidido rebautizarse.
Desde hoy se llama “Inventando la Palabra”: http://inventandolapalabra.blogspot.com/
Bienvenidos a esta nueva etapa!
7.1.15
La decisión de Patty
No recuerdo las palabras exactas que usó,
pero sí retengo el mensaje con una claridad abrumadora. De todos modos sé que
lo iré olvidando con el tiempo, es así, mi memoria siempre fue mediocre; tanto
para lo bueno como para lo malo. El caso es que la oí hablando por teléfono.
Esa mañana me desperté y sin pensarlo un segundo salí a buscar a Patty,
realmente la había cagado la noche anterior, a veces me pasa eso con la verdad,
me dan impulsos de honestidad brutal como se dice y no puedo evitar decir lo
que pienso tal cual lo estoy pensando. Se trata de la verdad me digo cuando lo
hago, como si eso fuera una justificación valida. Luego me duermo y al
despertarme me siento el idiota más estúpido sobre la faz de la tierra. El caso
es que esa mañana salí corriendo hacia su casa. Cuando llegué encontré la
puerta del departamento sin llave así que no lo dudé y entré. Cruzando el salón
le oí la voz llegando desde la cocina, como te dije no sé cuáles fueron sus
palabras exactas, pero escuché que me mencionaba con nombre y apellido, lo cual
me pareció raro, no tengo recuerdos de escucharla diciendo mi apellido a un
teléfono. Dijo algo así como que así es Santiago Salgado, un pavo real
presumido y tonto. Y sus poemas, su agotadora danza de amor hacia mí. Pero el
problema es que yo ya no lo amo más (eso si lo dijo con esas palabras). Se
puede conquistar a una muchacha con un poema, pero no se le puede retener con un poema. Vaya, ni siquiera
con un movimiento poético.
23.12.14
La casa de mi madre
Ahora, sin mi madre, la casa parecía mucho más
grande y tranquila y fresca que antes. Su muerte no sucedió de un día para el
otro, sino que fue más bien un largo proceso de seis meses en salas de espera,
respirando ese hedor a enfermedad y alcohol, e incontables visitas a médicos
que no hicieron más que confirmar lo que acabó sucediendo. Así, entonces, la
fatalidad de perder a mamá fue amortiguada por el deseo de concluir con ese
sufrimiento ineludible - al menos para mí ya que mis hermanos se mostraban
mucho más hundidos y ausentes. Fui yo la que sintió el impulso de tomar las
riendas y plantear qué hacer con la casa, no me pregunten por qué, no sabría
responderlo ahora mismo, aunque si me apuran diría que tal vez por ser la
hermana mayor, y también por esa reacción tan femenina de aplacar el dolor
aferrándose a asuntos más prácticos, no lo sé, no es que me sienta
especialmente responsable de mis dos hermanos, ni tampoco jamás fui de las que
esconden o esquivan el dolor, tal vez, si lo pienso un poco más puede que sea
porque soy la única de los tres que vive afuera del país, y eso me acota el
tiempo para resolver temas administrativos antes de regresar a mi vida en el
DF, o pensándolo mejor -y no sin sentir un poco de vergüenza- tal vez me
interesé por la casa a raíz de un impulso estético que me generó un amante
arquitecto al que conocí el tercer día de estar en Buenos Aires, y que se
dedicaba a refaccionar casas, o evolucionar ambientes, según sus propias palabras.
Nos conocimos de casualidad en una exposición
de fotos a la que fui para distraerme, y hablando resultó que teníamos un amigo
en común a quien ninguno de los dos veía desde hacía años. Esa misma noche nos
acostamos. Yo debí estar muy necesitada por desahogarme, o muy agotada de mi
madre, mis hermanos y la situación en general, porque en su cama, desnudos y ya
entregados a la confianza y complicidad brutal de dos amantes que se acaban de
conocer y amar, le confesé que lo peor de regresar a Buenos Aires era entrar en
la casa de mamá y respirar ese halo oscuro que fue desprendiendo desde que todos
los hijos nos fuimos y ya no supo cómo evadir sus desgracias y naufragios.
19.12.14
¿Por qué tres?
Escribió, luego pensó /
No te atrevas / Pensar es detenerse / Andar es acción / Atravesaron la ciudad /
Pasado, presente, futuro / Los detectives salvajes / Como fruta fresca / No encontrar
nada / Búsqueda sin intención / Café con leche / Acatar la ley / Sin obra
concluida / ¿Hasta cuándo aguantar? / ¿Y luego qué? / Encender la vela / Apagar
la luz / ¿Qué estará haciendo? / Ir perdiendo ciudades / ¿Por qué tres? / De
tanto tirar / Por no tener / Sin ánimos de lucro / Ave María Purísima / ¿Quién
es ella? / Sin pecado concebido / Viernes de madrugada / Lunes de hastío / Veo
tu cara / Vida de perros / Hacer el amor / Desde que partió / Nada es igual / Y
sin embargo /Cuando me levanto / Sino me acuesto / Lágrimas de cocodrilo / El
brazo político / Sin los demás / Plantas de interior / Libros sin leer / ¿Y si
no? / No puedo evitarlo / Padre y madre / Hijos sin hijos / La isla perdida /
Ya está bien.
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