7 ene. 2015

La decisión de Patty


No recuerdo las palabras exactas que usó, pero sí retengo el mensaje con una claridad abrumadora. De todos modos sé que lo iré olvidando con el tiempo, es así, mi memoria siempre fue mediocre; tanto para lo bueno como para lo malo. El caso es que la oí hablando por teléfono. Esa mañana me desperté y sin pensarlo un segundo salí a buscar a Patty, realmente la había cagado la noche anterior, a veces me pasa eso con la verdad, me dan impulsos de honestidad brutal como se dice y no puedo evitar decir lo que pienso tal cual lo estoy pensando. Se trata de la verdad me digo cuando lo hago, como si eso fuera una justificación valida. Luego me duermo y al despertarme me siento el idiota más estúpido sobre la faz de la tierra. El caso es que esa mañana salí corriendo hacia su casa. Cuando llegué encontré la puerta del departamento sin llave así que no lo dudé y entré. Cruzando el salón le oí la voz llegando desde la cocina, como te dije no sé cuáles fueron sus palabras exactas, pero escuché que me mencionaba con nombre y apellido, lo cual me pareció raro, no tengo recuerdos de escucharla diciendo mi apellido a un teléfono. Dijo algo así como que así es Santiago Salgado, un pavo real presumido y tonto. Y sus poemas, su agotadora danza de amor hacia mí. Pero el problema es que yo ya no lo amo más (eso si lo dijo con esas palabras). Se puede conquistar a una muchacha con un poema, pero no se le puede retener con un poema. Vaya, ni siquiera con un movimiento poético.