25 jun. 2015

Hay una historia.


Hay una historia que me digo que debo contar, aunque en verdad no sé cómo hacerlo. No, en realidad no sé si deba hacerlo. Por la noche me acuesto y pienso en esta historia, cómo contarla, qué palabras usar; imagino el rostro de quien la escuchase. Me digo que no me corresponde hacer la revolución, sino ocuparme de contar cómo se siente, a qué huele, a qué sabe esta historia. Luego me duermo y aparece ese hombre fumando, esa mujer esperando, ese ascensor averiado. Me despierto y siento que sé cómo contar la historia, luego dudo si realmente deba hacerlo.

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